Los seguidores de Pax construyen ostentosas catedrales blancas. Las adornan con enormes tapices angelicales y grandes ventanales para que la luminosidad inunde todos los habitáculos. Todas las salas son espaciosas y están minuciosamente decoradas con elegidos muebles e ilustres pinturas que hacen gala del poder y la dicha que conlleva el ser fiel a Pax.

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