El Dios neutral del Caos, simbolizado como una llama, es seguido por orcos, humanos y enanos. Sus seguidores visten de rojo y según las escrituras ardientes escritas sobre las doce losas sagradas, Furia es independiente de los demás Dioses, queriendo también que sus seguidores sean independientes de él mismo. Los sacerdotes veneran el fragor de la batalla como el mayor exponente del poder de Furia. Aunque disponen de muchas capillas e iglesias, existen diferentes vertientes de la religión.

Una visión promueve la total anarquía, llegando sus adeptos más extremistas a promulgar el ateísmo como forma de liberación de los designios divinos, otra vertiente se centra en el estudio de las emociones y en cómo controlarlas; sin embargo, la mayoría de los seguidores piensan en el descontrol como un don que permite obtener beneficios en la batalla.

ÉTICA

Si bien es cierto que los seguidores de Furia gozan de diferentes interpretaciones de su religión que van desde el anarquismo hasta el autocontrol, todos deben cumplir los máximos mandatos de Furia que consisten en: venerar el fragor de la batalla, utilizar el poder contra el orden y la autoridad, y finalmente buscar la libertad individual, ya que, según Furia, todo ser es libre de sus actos y nadie está en posesión de limitárselos.

EJÉRCITO

Los ejércitos del Dios Furia están formados por valerosos y fornidos hombres de armas, expertos en el combate cuerpo a cuerpo y amantes del fragor de la batalla. Junto a ellos también luchan en la primera línea de combate sus fanáticos y sacerdotes de Furia, pues son unos feroces y ávidos luchadores en el campo de batalla.

Su forma de combatir es caótica y desorganizada. En el campo de batalla, tanto sus sacerdotes como el resto de sus fuerzas actúan libremente sin seguir a ningún líder ni plan establecido, confiando en los poderes físicos que les confiere su Dios. Todos luchan por sí mismos, haciendo gala de su pericia en el combate y empleando la fuerza bruta para conseguir sus victorias.

Sobre el autor

DragonCry oficial